MUSIQUITA: JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO. Palabras para Julia

Hace 10 años que nos dejó José Agustín Goytisolo, un poeta.  Sus versos tienen música. Va por el poeta.

VERSIÓN 1. Antonia Contreras, por bulerías.

Palabras para Julia

VERSIÓN 2. Los suaves

Palabras para Julia

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Published in: on marzo 22, 2009 at 8:33 am  Dejar un comentario  

CÁCERES 2016

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Published in: on marzo 22, 2009 at 8:14 am  Dejar un comentario  

EL ENIGMA DE LA ESFINGE VII

Alba se sorprendió cuando la madre de Irene llamó para la comida y, sobre una pequeña mesa, solo encontró cuencos de aceitunas, avellanas, nueces, pan blanco y, como bocado especial, una enorme sandía regalada por la Esfinge aquella misma mañana. Alba miraba aquello bastante extrañada, pues había creído que comerían aquel guiso de carne que había estado oliendo cocer en la cocina.

– Come, Alba – la animó la madre de Irene-. ¿O es que no tienes hambre?

Alba comenzó a comer, un poco a vergonzada. Nó quería llamar la atención con su comportamiento, pero seguía sin entender por qué comían aquellas cosas tan poco consitentes, si la madre de Irene se había molestado en preparar un plato que olía de forma tan deliciosa. Así que, cuando encontró la ocasión, se lo preguntó a Irene.

– Aquí siempre comemos así al mediodía. La carne es para la cena, que es la comida más fuerte del día…¿No es así en el futuro?

Alba le explicó que no,  mientras saboreaba un jugoso pedazo de sandía. En realidad no tenía muchas ganas de hablar. Le preocupaba cómo regresar a Cáceres y, antes que eso, encontrar la solución al enigma. Pero no tenía ni idea de cuál era la solución.

Al acabar de comer, las dos chicas volvieron a la cuadra. Querían estar cerca de Sombra, acariciarlo y contemplar su belleza. Y pensar. Pensar para encontrar la respuesta. Zale también las acompañó, a condición de no pasarse todo el rato hablando. Zale era un niño muy inquieto y curioso. La presencia de Sombra y de Alba lo habían llenado  de curiosidad y no paraba de hacer preguntas. Pero prometió guardar silencio. Irene repetía:

– El agua no me moja, el fuego no me quema, el viento no me mueve, la tierra no me sepulta… ¡Por los dioses del Olimpo! ¿Qué será?

Alba callaba y la tarde se deslizaba lentamente hacia la puesta de sol. Si no encontraban la respuesta, esa noche tebas volvería a sentir la crueldad de la Esfinge.

El sol se encontraba ya a poca distancia de la tierra y su luz era dorada y suave como la piel de los melocotones, cuando súbitamente la sonrisa de Alba se iluminó. En su cabeza se había encendido al fin la bombilla:

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– ¡Ya lo sé! – exclamó- Es…

Irene le tapó la boca con inesperada violencia para impedir que dijese la solución.

– ¡Calla! ¡No lo digas! Arancha y Alberto desaparecieron justo después de decir en voz alta la solución de sus enigmas. Solo delante de la Esfinge deberás atreverte a decirlo. ¡Vamos! ¡Antes de que termine de caer el sol!

Irene estaba excitadísima y arrastraba ya a Alba hacia la puerta de la cuadra, cuando Alba tuvo una idea excelente:

– ¡El caballo!

Irene la entendió rápidamente:

– No sé montar, Alba. ¿Sabes tú?

Alba ya había colocado a Sombra la rica cabezada con que el Rey hizo llevar al caballo. No había tiempo para ponerle la montura. De un salto ágil subió sobre el animal y tomó las riendas. Ayudada por Zale, Irene se acomodó detrás y se sujetó con fuerza a la cintura de Alba.

– ¡Arre!

Sombra inició un galope veloz y sonoro. Recorrieron las calles de Tebas a gran velocidad, siguiendo las indicaciones de Irene, que conocía el camino más corto. Ya fuera de las murallas, enfilaron el camino hacia el monte Antedón, donde las esperaba la monstruosa Esfinge. El sol casi rozaba ya el borde del horizonte.

– ¡Vamos, amigo!- animaba Irene a su caballo.

Alba no despegaba los labios. Sabía que la respuesta era la sombra: el agua no podía mojarla, ni el fuego quemarla, ni el viento moverla, ni la tierra sepultarla. La sombra, estaba segura, era la respuesta correcta. Diría la solución a la Esfinge, soportaría el espanto de tenerla tan cerca para ayudar a su amiga Irene y a todos los habitantes de Tebas. Tan absorta iba en sus pensamientos, que no se había dado cuenta de que la mitad del sol  se había hundido ya bajo la línea del horizonte. Pero de pronto lo vio y se puso muy nerviosa.

– ¡Arre, Sombra, Arre! – gritó apretando sus talones contra los flancos de Sombra.

Entonces ocurrió. Estaban ya casi llegando al pie del monte Antedón cuando Alba fue envuelta por quella luz que Irene había visto ya en otras dos ocasiones. Aquella luz que fue creciendo más y más, hasta envolver también a la chica tebana y a Sombra. Y después, cuando la luz se extinguió, Alba ya no estaba. 

Habían llegado. Irene bajó del caballo y se abrazó a su cuello palpitante a causa de la carrera, comprendiéndolo todo: Alba había pronunciado el nombre del caballo, Sombra, que era también la solución al enigma, pero la esfinge no lo daría por bueno, porque aún no estaban ante ella y tampoco aceptaría que Irene diese la respuesta que Alba encontró.  

– Tampoco esta vez te sirvió de nada la ayuda del futuro – dijo la Esfinge.- Corre a tu casa, niña impertinente, antes de que llegue la noche, si no quieres que esta vez te quite la vida que antes te regalé. Pero primero, escucha este enigma: MÁS QUE TÚ LO DICEN TODOS, SOLO A TI TE PERTENECE.

Cuando Irene llegó a su casa, ya toda Tebas había oído el nuevo enigma y se había refugiado en sus casas para ponerse a salvo de la crueldad de la Esfinge. Mientras su madre la abrazaba y la reprendía por aquella nueva aventura arriesgada y audaz, Irene vio brillar la primera estrella de la noche y pensó en Alba. Solo entonces recordó que no habían tenido tiempo de despedirse y desde dentro de su corazón le envió saludos para sus amigos del futuro y los mejores deseos para su viaje de vuelta a casa.

Published in: on marzo 13, 2009 at 7:06 pm  Dejar un comentario  

ADIVINANZA VISUAL 8. Solución

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¿Qué tiene Salomón bajo la oreja? ¿Una bufanda? ¿Un calcetín? ¿Un cojín? Adivínalo y gana un premio.

¡Uf! El otro día llovían respuestas, pero las acertadas fueron las de Carlos, Rubén, Alba, Alfonso, Arancha y Alberto S. ¡Enhorabuena!

Published in: on marzo 8, 2009 at 8:17 pm  Dejar un comentario  

EL ENIGMA DE LA ESFINGE VI

– Entonces, ¿tú eres Irene?

Irene se sobresaltó al oír su nombre. Cuando subió a la azotea aquella mañana, casi no se extrañó al ver que había llegado una nueva visitante del futuro, pero lo que no esperaba es que aquella chica de rostro dulce y gesto tímido, vestida con una ropa tan extraña como la de Arancha, supiera su nombre.

– Sí, soy Irene, ¿cómo lo has sabido?

– Al principio, cuando desperté aquí, me asusté mucho. No sabía dónde estaba. Pero después me asomé y vi la ciudad, y empecé a entender. Y cuando vi a la Esfinge, acabé de tranquilizarme.

– ¿Cómo? ¿Que ver a ese monstruo sanguinario te tranquilizó? – preguntó Irene asombrada.

-Soy amiga de Arancha, las dos vivimos en la Residencia de nuestro instituto. Nuestros pueblos están lejos y la Residencia es nuestra casa mientas dura el curso. Una mañana, hace poco,  Arancha me contó durante el desayuno un sueño muy extraño. Por eso sé que estoy en Tebas, que tú eres Irene y también sé de lo que es capaz la Esfinge. Así que  ya sé que ahora yo estoy soñando, como le ocurrió a Arancha.

– ¡Ah, no, te equivocas! -replicó Irene-. ¡Esto no es un sueño! Arancha estuvo aquí de verdad y también estuvo Alberto S. Los dos venían de Cáceres. Y eso es tan real como que tú estás aquí ahora, conmigo.

– ¿Alberto S. también…?

– Sí, también él viajó en el tiempo. Entonces, ¿tú eres amiga de Arancha? Y di, ¿cómo te llamas?

– Me llamo Alba.

– Bienvenida a Tebas, Alba – dijo Irene abrazándola.

Estaba ya a punto de terminar  una mañana muy emocionante. Nada más salir el sol, como la Esfinge había prometido el día anterior, toda Tebas amaneció rodeada de manjares: sandías, uvas, manzanas y orzas de miel; sacos de harina, cebada en grano, habas y calabazas; leche, carne y pescados en salazón. La Esfinge permitió que lo recogieran todo y que los alimentos fuesen distribuidos entre los tebanos. Cuando el Rey supo que todo aquello se debía a la hazaña de una niña llamada Irene, mandó que sus criados buscasen su casa para entregarle dos fabulosos regalos: un anillo con una esmeralda del tamaño de una avellana y un bellísismo caballo de pelo castaño oscuro.

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– Se llama Sombra, ¿te gusta, Alba? – preguntó Irene orgullosa de ser su reciente propietaria.

Alba acariciaba al animal, que el abuelo de Irene había instalado en la vieja cuadra de la casa. Claro que le gustaba. Le gustaba muchísimo más aún que el precioso anillo cuya esmeralda brillaba en el dedo de la madre de Irene, pues Irene quiso que fuese para ella. Zale, muy afanoso y subido a un taburete, cepillaba las crines de Sombra y Marsias, el hermano mayor de Irene, hacía cálculos sobre la velocidad que alcanzarían las finas y potentes patas del animal.

– ¿Querrás también tú ayudarme a vencer a la Esfinge, Alba? – suplicó Irene, recordando que no tardaría en llegar la noche y en cumplirse el plazo dado por la Esfinge para resolver el enigma.

– Puedo intentarlo al menos, ¿no?

– Pues entonces, manos a la obra  – respondió Irene y,  sin dudar ni perder  un momento, pronunció el enigma, que sabía de memoria.

Alba negó con la cabeza, un tanto decepcionada: no sabía la solución, pero aun así estaba dispuesta a buscarla.

Desde la cocina llegaba el delicioso aroma de un guiso de carne. Alba e Irene, sentadas sobre un montón de heno en la cuadra, sin perder de vista la hermosa figura de Sombra, no paraban de pensar ni un momento en la solución: ¿sería el sol, el cielo, una estatua? ¿El alma, quizás? ¡Uf! ¡Qué difícil! Y sin embargo la solución no tardaría en ser encontrada, aunque ninguna de las dos chicas pudiese sospecharlo todavía.

[Paciencia. Tal vez la Esfinge nos plantee un nuevo enigma y quien lo resuelva (como Arancha, Alberto y Alba) podrá protagonizar otro episodio como premio. De momento, ganará un premio quien me entregue una redacción sobre su animal preferido: ese que ya tiene o ese otro que sueña tener. ]

 

Published in: on marzo 8, 2009 at 8:14 pm  Dejar un comentario  

¿QUIÉN SOY?

 ¿Recordáis el cuestionario que respondisteis  en Tutoría titulado “¿Quién soy?”?

Pues bien, ya he sacado algunas conclusiones que quiero daros a conocer, sobre lo que pensáis y sentís la mayoría de vosotros.

¿Qué os hace felices?

* Estar con la gente querida (familia, amigos).

* Hacer las cosas bien y que os feliciten por ello ( o  enseñar a otros    las cosas que no sepan).

¿Qué os pone tristes?

* Estar lejos de la gente que queréis.

* Perder a alguien querido.

* No hacer bien las cosas y recibir por ello un reprimenda.

Me alegro de saber que casi todos vosotros sabéis cuáles son las cosas más importantes en la vida, o sea:  las relaciones con las personas queridas y que los demás aprecien lo bien que hacéis las cosas.

Así que, tan jóvenes como sois, ya sabéis qué tenéis que hacer para ser felices, porque, según vosotros mismos habéis escrito:

alegre11FELICIDAD =  personas queridas + reconocimiento de las cosas bien hechas

triste2TRISTEZA (INFELICIDAD) = no tener a las personas queridas +  recibir reprimendas por no haber hecho bien las cosas

Con respecto a la pregunta de qué hacéis cuando estáis muy enfadados, las respuestas son variadas, pero muchos de vosotros me contáis que ponéis en marcha un mecanismo estupendo que demuestra lo listos que sois: pensar en otra cosa. ¡Magnífica idea! Así no perdéis el tiempo en hacer algo tan incómodo y tan aburrido como sentir ira (que es lo que sentimos cuando nos enfadamos mucho).

Pensar en otra cosa es también el truco que algunos practican cuando tienen miedo o están tristes. Sigue siendo una buena idea para esto también. Llorar es otra de las cosas que algunos hacen cuando están tristes. O hablar con alguien sobre el motivo de vuestra tristeza. Tampoco están nada mal estas ideas: llorar desahoga de entrada, aunque después charlar con alguien de confianza es una buena estrategia para combatir la tristeza, que no es cuestión de estar gastando siempre lágrimas, vamos, ¡digo yo! 

Pero hacer ¡click! y dejar de pensar en nuestras penas para pensar en cosas agradables, que nos gusten y nos hagan sentir bien es lo más inteligente que podemos hacer. Porque la inteligencia no solo se traduce en sacar buenas notas. Ser inteligente tiene mucho que ver también con la manera en que somos capaces de conocer y  gestionar nuestras emociones.

todobien1Enhorabuena otra vez a mi panda de 1º G, que sois mas listos…

 

 

     

Published in: on marzo 5, 2009 at 8:34 pm  Dejar un comentario  

BORREMOS EL ACOSO ESCOLAR

 

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Published in: on marzo 4, 2009 at 6:19 pm  Dejar un comentario  

NUESTROS COLORES

Que la letra salía más pequeña, que había que pinchar en las entradas archivadas cuando se entraba por categorías para verlas completas… En fin, que todo el mundo prefería el primer formato de nuestro blog.

Pues bien, aquí está de nuevo. El blog es de todos y decidimos entre todos. Nuestros colores de antes nos gustan. ¡Pues volvemos a ellos!

Published in: on marzo 4, 2009 at 1:52 pm  Dejar un comentario  

RINCÓN DE BALLESTEROS

Por Benito Sánchez Pascua

Imagen aérea de Rincón de Ballesteros

Imagen aérea de Rincón de Ballesteros

Mi pueblo, Rincón de Ballestero, es una pedanía de Cáceres (algo así como un barrio de la capital) y está situado al lado de la Sierra de San Pedro, a 40 Km de Cáceres. Una de las mejores cosas que tiene es su tranquilidad y sus habitantes (219), que son muy buena gente.

Tiene una iglesia que, aunque no tiene mucha historia, es bastante bonita, sobre todo la imagen del Cristo Crucificado. La plaza del pueblo es muy curiosa, toda llena de arcos.

Iglesia (Foto: Manuel Quirós)

Iglesia (Foto: Manuel Quirós)

Se puede hacer senderismo a un monte cercano llamado Perenguana, en cuya cima se encuentra una pequeña ermita.

Su patrón es San Isidro Labrador, celebrado el 15 de mayo, y su patrona es Nuestra Señora de Guadalupe, celebrada el 8 de septiembre.

Published in: on marzo 3, 2009 at 4:21 pm  Dejar un comentario  

Llega la primavera…

Para celebrar que pronto llega la primavera, el blog ha cambiado sus colores… ¿Qué os parece?

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Published in: on marzo 2, 2009 at 6:25 pm  Dejar un comentario