EL ENIGMA DE LA ESFINGE I

Hace muchos, muchos, muchos años, en la antigua ciudad de Tebas recibieron una inesperada visita.

 
                                                                                                                                              

Rojo-desolación. Acrilico. Gimena Garza
Rojo-desolación. Acrílico. Gimena Garza

 

 

 

Una mañana, cuando los tebanos despertaron, oyeron el lamento de los pastores. Todos los rebaños habían sido cruelmente atacados durante la noche. Algunos corderos aún balaban malheridos. Otros se veían con su cuerpecillo ensangrentado, una pata arrancada con violencia o tal vez era la frágil cabeza la que faltaba del cuerpo. Igual había ocurrido con las ovejas, con las vacas y los terneros.

Uno de los pastores traía una terrible herida en el pecho y agonizaba sobre unas parihuelas. Entre sus labios moribundos se deslizaban palabras que hicieron pensar a todos los que le oyeron que había enloquecido. El pastor hablaba en susurros de un monstruo con cabeza de mujer, cuerpo y cola de león, y fabulosas alas de pájaro.

Fue entonces, cuando los labios del pastor se callaron para siempre porque le llegó la muerte, cuando el monstruo voló sobre la ciudad y se acomodó en un monte cercano. Con la voz más potente y cruel que podáis imaginar, el monstruo alado habló ante la sorpresa y el pánico de los tebanos:

– Soy la Esfinge-dijo- y me quedaré en Tebas hasta que alguno de vosotros resuelva uno solo de mis enigmas. Cada noche sembraré de destrucción y sangre la ciudad si no lo hacéis.

La multitud, que oyó espantada la amenaza de la esfinge, corrió a refugiarse tras las murallas de la ciudad. Pero el sol de la mañana brillaba y no había llegado de nuevo la hora de la Esfinge. Los gritos de terror y los lamentos habían cesado. La gente se agazapaba en sus casas, cerraban puertas y ventanas intentando así librarse de la presencia del monstruo. El silencio dominó la ciudad. Pero otra vez los tebanos se vieron obligados a oír desde sus escondrijos la voz tonante de la esfinge (que atravesaba muros, puertas y murallas), pronunciando el primero de los enigmas:

– NÓMBRAME  Y DESAPARECERÉ.

(En próximas adivinanzas conseguiréis saber muchas otras cosas sobre la Esfinge de Tebas. Por el momento, intentad resolver su enigma. Quien lo haga recibirá un premio muy especial: será protagonista de la próxima aventura de la Esfinge).

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Published in: on enero 19, 2009 at 4:46 pm  Dejar un comentario  

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